Hoy nos vamos de viaje sin levantarnos del batiente. Cogemos un vuelo a Israel y descubrimos cómo viven allí, qué piensan y cómo sería nuestra vida en la mayoría de sus ciudades si mantuviésemos nuestras costumbres e ideas. Es distinto, muy distinto. Y como Internet nos permite ver todo esto de una punta a otra del mundo, vamos a aprovecharlo. Concretamente utilizaremos un blog de elpais.com en el que se analiza el complejo conflicto de Israel y Palestina. Aun estudiándolo cuesta entenderlo, pero con textos como los de Eric González se pueden comprender pequeños aspectos de la vida en esta zona de Oriente Próximo; pequeños, pero básicos.
En el post de hoy de Fronteras Movedizas podemos leer una radiografía periodística sobre la casi nula tolerancia en Israel. Con el paso de los años sabremos si lleva razón, pero mientras tanto podemos ir conociendo cuán diferentes somos.
Es prácticamente inevitable no hacer referencia al partido de ayer, por mínima que sea. Como siempre ocurre después de los clásicos, hay vencedores y vencidos. Los primeros los son ahora por hacerlo todo bien dentro del campo y por no dejar al rival dar más de dos pases seguidos. Y eso que el juego vertical que los caracteriza necesita pocos toques. Ayer sólo hubo un equipo sobre el césped; pero no porque el otro no quisiera hacer nada, sino porque no le dejaron. Es casi imposible no reconocer el mérito del equipo de Pep Guardiola. Tanganas, posibles penaltis, codazos, peligrosas entradas y cánticos provocadores (o anti-provocadores). Mucho se puede comentar sobre los 93 minutos que duró el partido. Eso si solamente nos centramos en el fútbol, en el deporte, porque desde hace días el circo mediático que se había formado alrededor del encuentro da para decenas de páginas. Pero además de “el día después”, hoy es martes, 30 de noviembre; y pasan cosas.
Entre declaraciones de unos jugadores y noticias sobre las no declaraciones de los otros encontramos más noticias, aunque haya que buscarlas. Hoy, como hemos dicho, es el último día del penúltimo mes del año. Hoy se ha presentado una nueva campaña social para intentar reducir al máximo el número de personas sin hogar. Éste siempre ha sido un colectivo mal visto, marginado simplemente al denominarlos así. Decir “sin techo” podría ser menos negativo pero no contempla el matiz familiar. Estas personas tradicionalmente han sido hombres sin trabajo que no tienen lazos familiares que los ayude o, si los tienen, no han querido beneficiarse de ellos. En ocasiones se ha dado la imagen de personas a las que les gusta la independencia y evitan pedir auxilio ante su situación de soledad y pobreza. Pero las cosas no son del todo así; y si lo eran, han cambiado mucho.
La omnipresente crisis económica tiene en este colectivo otra más de sus consecuencias. Pérdida de empleo, deudas, embargos, rupturas familiares e, inevitablemente, la calle. La recesión comenzó hace casi tres años y desde entonces el número de personas sin hogar o sin techo ha aumentado vertiginosamente. Pasan el verano, el otoño y la primavera a la intemperie, pero ahora que ha llegado el frío y el invierno está a punto de comenzar se les saca a la palestra, siempre y cuando la actualidad futbolística les deje un hueco. El caso es que entre 26.000 y 30.000 personas sufren esta situación en nuestro país. “Nadie sin derechos. Nadie sin hogar”, esa es la intención para 2015, meta realmente complicada viendo la evolución de la economía nacional y las cuestionables acciones de la Administración para reducir gastos.
Al lado de un indigente trabajan tres personas. Están colocando metros y metros de luces navideñas a lo largo de toda la plaza. Durante mes y medio lucirán y aumentarán la factura municipal. ¿Necesario? ¿Si no las colocan alguien se olvidará de que es Navidad? No. Si no las colocan y emplean ese dinero en dar comida durante el día de Nochebuena a tantos sin techo como puedan, ¿alguien se olvidará de que es Navidad? Tampoco. Pero el resto son más importantes, los que cruzan esa plaza con las bolsas llenas de alimentos para colapsar sus neveras.
En la última entrada hablábamos de pequeños gestos, de que “menos es nada”, pero parece que cuesta más actuar a pequeña escala que a un gran nivel. Por eso veo tan complicado que todas las personas tengamos techo dentro de cinco años y podamos ver los partidos entre Barça y Madrid por encima de los cero grados, vestidos con la camiseta de nuestro equipo.
El día 2 de diciembre se realizará el concierto “Voces X1FIN juntos X Mali”. Ya se hizo uno por el Sáhara y ahora la iniciativa vuelve a repetirse. Es una forma de ver cómo los personajes más famosos se unen para mostrar su compromiso con las buenas causas. Se podrían hacer miles y miles de proyectos como este; sobran causas. Pero menos es nada.
Hace poco destacábamos el nuevo matiz que le han dado al típicamente clasista anuncio de Freixenet. Lo de Mali también va de cantantes, pero acompañados por otras personas que no se dedican a dar conciertos. El disco se publicó este martes y en él participan Ana Ruiz, Sergi Arola, Manel Fuentes, José Corbacho y David Villa, entre muchos otros. Éste último canta junto a Ana Torroja "Insurrección", el tema de El Último de la Fila.
Los fondos que se recauden con la venta de discos y entradas para el concierto serán destinados a la escolarización en Sangarebougou, una localidad de Mali. Para que veamos si realmente es necesario esforzarse por la educación en países como éste, un dato: según la UNESCO, las niñas de Mali creen en la alfabetización, pero un 72% de ellas nunca ha ido a la escuela. Trabajan, son obligadas a casarse muy jóvenes o enviadas durante un tiempo a la ciudad para conseguir dinero para sus ajuares. Ellas saben que puede ser importante una educación básica, pero asumen su rol. Los hombres, además, aseguran que a las niñas no les hace falta ir al colegio para cumplir sus obligaciones dentro de la familia y la comunidad. Allí ese pensamiento es normal y, por tanto, muy difícil de cambiar. Pero poco a poco, con iniciativas como la de Voces X1FIN, se les intentará concienciar de que es necesario y evitar que la cuestión económica no sea un impedimento para que alguna de ellas cumpla su sueño de estudiar.
Dirty Dancing está genial. Pero sin LA CANCIÓN sería una película más. No hace mucho la pudimos ver en televisión y está en proyecto volver a hacerlo en una tarde de sofá en la que también se incluye Pretty Woman. Por eso me ha sorprendido tanto escuchar el nuevo tema de Black Eyed Peas. A pesar de que han pasado 23 años del estreno de esa gran historia de amor entre clases de baile, yo me sigo quedando con el tema original.
El grupo estadounidense ha hecho muy buenas canciones pero todos nos acordamos especialmente de una, su éxito más reciente, I Gotta Feeling. Es un tema que nos ha acompañado durante buena parte del año pasado y este 2010, y aún sigue sonando. Han montado verdaderos espectáculos cantando esta canción en directo. La verdad es que es complicado escucharla viendo vídeos como éste y no moverse un poco en el asiento. Ellos siguen innovando y clara muestra de ello es el videoclip de este nuevo single, el primero de su último disco que se publicará dentro de unos días, el 30 de noviembre. Time of my life se inunda de mezclas y ritmos bailables para pasar a llamarse The Time (The Dirty Bit). No me imagino a los protagonistas de la película moviéndose igual que quienes aparecen en el vídeo. Aún así, sin duda, me quedo con lo antiguo. Esa forma de bailar todos con todos, retirando las sillas del salón de actos sin que nos diéramos apenas cuenta. Y por supuesto el salto en el momento cumbre. Más de un@ lo intentará imitar con esta nueva versión.