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martes, 30 de noviembre de 2010

Más que “el día después”


Es prácticamente inevitable no hacer referencia al partido de ayer, por mínima que sea. Como siempre ocurre después de los clásicos, hay vencedores y vencidos. Los primeros los son ahora por hacerlo todo bien dentro del campo y por no dejar al rival dar más de dos pases seguidos. Y eso que el juego vertical que los caracteriza necesita pocos toques. Ayer sólo hubo un equipo sobre el césped; pero no porque el otro no quisiera hacer nada, sino porque no le dejaron. Es casi imposible no reconocer el mérito del equipo de Pep Guardiola. Tanganas, posibles penaltis, codazos, peligrosas entradas y cánticos provocadores (o anti-provocadores). Mucho se puede comentar sobre los 93 minutos que duró el partido. Eso si solamente nos centramos en el fútbol, en el deporte, porque desde hace días el circo mediático que se había formado alrededor del encuentro da para decenas de páginas. Pero además de “el día después”, hoy es martes, 30 de noviembre; y pasan cosas.




Entre declaraciones de unos jugadores y noticias sobre las no declaraciones de los otros encontramos más noticias, aunque haya que buscarlas. Hoy, como hemos dicho, es el último día del penúltimo mes del año. Hoy se ha presentado una nueva campaña social para intentar reducir al máximo el número de personas sin hogar. Éste siempre ha sido un colectivo mal visto, marginado simplemente al denominarlos así. Decir “sin techo” podría ser menos negativo pero no contempla el matiz familiar. Estas personas tradicionalmente han sido hombres sin trabajo que no tienen lazos familiares que los ayude o, si los tienen, no han querido beneficiarse de ellos. En ocasiones se ha dado la imagen de personas a las que les gusta la independencia y evitan pedir auxilio ante su situación de soledad y pobreza. Pero las cosas no son del todo así; y si lo eran, han cambiado mucho.

La omnipresente crisis económica tiene en este colectivo otra más de sus consecuencias. Pérdida de empleo, deudas, embargos, rupturas familiares e, inevitablemente, la calle. La recesión comenzó hace casi tres años y desde entonces el número de personas sin hogar o sin techo ha aumentado vertiginosamente. Pasan el verano, el otoño y la primavera a la intemperie, pero ahora que ha llegado el frío y el invierno está a punto de comenzar se les saca a la palestra, siempre y cuando la actualidad futbolística les deje un hueco. El caso es que entre 26.000 y 30.000 personas sufren esta situación en nuestro país. “Nadie sin derechos. Nadie sin hogar”, esa es la intención para 2015, meta realmente complicada viendo la evolución de la economía nacional y las cuestionables acciones de la Administración para reducir gastos.

Al lado de un indigente trabajan tres personas. Están colocando metros y metros de luces navideñas a lo largo de toda la plaza. Durante mes y medio lucirán y aumentarán la factura municipal. ¿Necesario? ¿Si no las colocan alguien se olvidará de que es Navidad? No. Si no las colocan y emplean ese dinero en dar comida durante el día de Nochebuena a tantos sin techo como puedan, ¿alguien se olvidará de que es Navidad? Tampoco. Pero el resto son más importantes, los que cruzan esa plaza con las bolsas llenas de alimentos para colapsar sus neveras.




En la última entrada hablábamos de pequeños gestos, de que “menos es nada”, pero parece que cuesta más actuar a pequeña escala que a un gran nivel. Por eso veo tan complicado que todas las personas tengamos techo dentro de cinco años y podamos ver los partidos entre Barça y Madrid por encima de los cero grados, vestidos con la camiseta de nuestro equipo.

miércoles, 28 de abril de 2010

Más listos que el hambre


Hay ocasiones en las que diez valen lo mismo que once. Y si hubiesen sido nueve la diferencia habría sido mínima. La remontada no ha sido posible, pero es que en semifinales el nivel sí es muy alto. Si el rival llega al segundo partido con ventaja y es italiano, no valen Messis ni Xavis ni todopoderosos Piqués. Ni un solo tragaluz en el muro blanco en el que se ha convertido el Inter.

Desde el inicio del partido el planteamiento ha sido el mismo: defender hasta con los utilleros si es necesario. Con la expulsión de Motta cuando quedaban más de 60 minutos no se podían arriesgar a dejar huecos y las dos líneas traseras se han convertido prácticamente en una. Y porque no se les ha ocurrido darse de la mano con su portero para ponerse todos bajo los palos... Lo dicho, más listos que el hambre. Porque en calidad de juego y dominio de los 180 minutos no han ganado, pero en inteligencia sí. Solamente en el partido de ida en Italia presionaron para desactivar a los cerebros blaugranas. Hoy nada. Hasta Eto’o ha tapado huecos como nunca. El camerunés sí llegará al campo del Real Madrid para intentar materializar allí las oportunidades que en Barcelona no ha tenido.

El 22 de mayo volverán al Bernabéu otros maltratados por el club blanco, además de Eto’o. Sneijder y Robben se fueron con la espina clavada de no ganar títulos y de no recibir el cariño que sí les están dando en Milán y en Munich, respectivamente. Sus sustitutos tampoco han servido para pasar de octavos. Por eso estarán tan felices de jugar la final allí como lo hubieran estado algunos jugadores del Barça.


Ninguna de las iniciativas tomadas a lo largo de la última semana en la Ciudad Condal ha dado resultado. Gente había, mucha. Bufandas, banderas y gritos también. Pero la campaña mediática no iba a empujar el balón al fondo de la portería rival. Disparos a puerta con peligro ha habido pocos. El que ha supuesto el gol de la victoria para los de Guardiola ha sido la culminación de una gran jugada personal de un delantero improvisado: Piqué. El defensa ha abierto el único hueco del partido. Después, unos minutos de locura con gol anulado por una mano anterior al disparo. Había esperanza pero el pitido final y los 100 metros lisos que ha hecho Mourinho para concluir su circo saludando a su afición han dado el pellizco necesario. Es verdad; han ganado los listos.