domingo, 18 de octubre de 2015

Con tacto



Sutilmente, pensando qué pensarán, empatizando todo lo que puedas. Con tacto. Así debes quejarte. Porque aunque muchas personas de tu alrededor  te digan que no puedes, no les hagas caso; sí que puedes, y debes hacerlo. Quéjate, replica y pide explicaciones siempre que tengas necesidad y derecho a recibirlas. Con tacto, pero quéjate.

La empatía es una característica imprescindible en un ser humano a la hora de demostrar que no estás de acuerdo con lo que otra persona te dice o hace. Y muchas veces brilla por su ausencia. Porque si no imaginas los sentimientos que tus palabras pueden generar en el receptor es muy probable que sean negativos. Hablando claro: se va a mosquear contigo. Sin embargo, llegados a este punto debemos preguntarnos quién debería empetizar más de los dos, tú al quejarte o él al escuchar tu queja. Esto parece un poco lioso pero no lo es. A diario vivimos situaciones de este tipo, lo que pasa es que no nos paramos a pensar que dependiendo de las palabras que usemos el desenlace puede variar.

Ahora vamos a matizar con un ejemplo, que ahora ya no chispea y aquí sentados no se está tan mal y, además, hacía mucho, mucho, mucho tiempo que no nos salíamos al fresco. Ya veréis como os resulta familiar.

¿Cuánta gente tienes a tu alrededor sin empleo estable? Más de la que todos desearíamos, seguro. Y si la última palabra de la pregunta la sustituimos por decente, la respuesta no es mucho más alentadora. Pues bien, tanto si eres de los unos como de los otros (o sufres las dos situaciones a la vez) sabes que la tensión surge a veces con tan sólo un “¿qué tal te va?”.  Ahí empieza una conversación entre un hombre A y una mujer B, por ejemplo.

A:  Pues no muy bien. En el trabajo no me pagan lo que me merezco
B:  Bueno…al menos tienes un empleo y un sueldo a final de mes.
A:  Sí, pero trabajo diez horas al día y además apenas paso tiempo con mi familia. Hace meses que no tengo un fin de semana libre.
B:  Ójala yo pudiera no pasar tantas horas en casa si es por culpa del trabajo. NO TE QUEJES.


Y así de fácil, en un momento, hemos llegado a la idea. Quéjate señor A, ¿por qué no? Pero piensa que quien te escucha puede estar peor. Empatiza señora B, que A tiene sus motivos. Empatizad los dos.

El tema de la conversación puede cambiar, no tiene que ser el empleo, pero actualmente es el más recurrente. Amistades, política o salud son otras opciones y si no hablamos con tacto el desenlace puede ser también poco deseado.

jueves, 2 de mayo de 2013

Buen estreno...




... en un escenario inmejorable.


lunes, 25 de marzo de 2013

Inmovilismo


Estar doce meses ausente en Internet supone prácticamente morir. El Batiente falleció días después de que publicara el último post pero queda su recuerdo, sus párrafos, las opiniones que se trasmitieron a través de sus líneas, y eso seguirá aquí guardado o colgado, como se quiera decir. 


Puede sonar a excusa, pero en realidad no es fácil escribir más de tres líneas seguidas hoy en día si no te pagan por ello. Ya no se estila. Como todas las modas, los blogs han pasado a un segundo o tercer plano en la Red y por delante de ellos se han colocado la brevedad y la inmediatez, se han hecho pequeñitas y se han introducido en nuestros teléfonos móviles (smartphones los llaman ahora) para dejar de lado incluso a los PC’s. En un segundo te escriben, lo recibes y estás contestando o creándote una opinión de lo leído aunque no la manifiestes. Ya no se estilan estos párrafos tan largos.



Ya no se estila enviar mensajes de texto a un amigo para quedar. ¿Y estar más de dos minutos con la duda de si lo habrá recibido, lo habrá leído y estará contestando? Imposible. Y, ¿qué me decís de eso de “dar un toque”? También pasó a la historia por lo mismo, por el suplicio que supone no saber si el receptor lo ha escuchado o no. En sus lugares están el tic verde, con su ápice de duda, y el doble tic verde, que genera automáticamente unas ganas tremendas de pedir explicaciones sobre por qué han pasado cinco minutos y no contestas. 



A todo esto, mientras la forma de comunicarnos va cambiando nosotros seguimos iguales, sentados en el mismo sofá, comiendo en la misma mesa y escribiéndonos a todas horas con aquellos familiares y amigos con los que antes sólo “hablábamos” si encendíamos en ordenador, abríamos el correo y les enviábamos una parrafada para ver qué tal le iba la vida. Podían tardar días en contestar, si es que contestaban, y no pasaba nada. La otra alternativa era hablar de verdad, descolgar el teléfono, marcar y (esto quizás algunos no lo recuerden) preguntar “¿está fulanito?”. Ya no se estila. 



Puede que pase un año, o dos, o solamente un par de semanas y la forma de comunicarnos los unos con los otros o, más bien, controlarnos los unos a los otros, dé miles de vueltas. Sin embargo eso no nos va a cambiar a nosotros mismos automáticamente. El modelo de teléfono móvil, el whatsapp, la tarifa con más megas o tu agilísimo dedo pulgar no pueden vivir por ti. 



¿Cuántas cosas importantes han pasado desde la última vez que nos salimos al fresco? Ahora nos toca a cada uno decidir con qué vara de medir calculamos la respuesta. Hay dos opciones: con la que marcan Twitter con sus TT y el número de caritas de asombro que hayas recibido en tu Whatsapp o, por el contrario, con tu día a día, con el cómo, dónde y con quién estabas en marzo y abril de 2012 comparado con el cómo, dónde y con quién estás ahora.


miércoles, 4 de abril de 2012

Cornetas y tambores


Llevan meses sonando pero ahora llega el momento de verlos pasear por la calles acompañados por más o menos opulencia. Parrapam, pam, papam, pam. Parrapam, pam, papam, pam. La Semana Santa se puede tomar como una fiesta para la devoción o, simplemente, para la afición. No son sentimientos incompatibles, ni mucho menos, pero algunas de las personas que estos días limpian con esmero su corneta o su tambor no son precisamente beatas. Les gusta la música, las marchas procesionales, el parrapam, pam, papam, pam durante horas y horas. Les gusta mucho. Y a la mayoría de los que se agolpan en las esquinas para verles pasar y escucharles también.


Como al que le gusta ver un partido de fútbol o al que le gusta ir al cine a ver los estrenos. Es una afición más que en ocasiones se asocia demasiado al hecho de ir acompañando a una imagen religiosa. La música de Semana Santa te puede gustar como la de Bisbal, y si la has escuchado desde que tienes uso de razón en tu propia casa, aún más que la del ricitos. Meses enteros en la cámara con la corneta o, al menos, con la boquilla, porque no todos los días las cabezas y los tímpanos estaban en condiciones de escuchar los ensayos privados de dos grandes promesas de este estilo.


Lo más importante llegaba en días como el de hoy y, apurando, el de mañana. Había que tener preparado el Aladdin, un limpiador mágico que en realidad dejaba el instrumento muy negro, y la plancha para dar el último retoque a la camisa blanca, el brazalete y el banderín. Uniforme inolvidable que volvía elegantes a quien lo llevara, tanto si tenía el pelo ondulado como si lucía el corte a tazón. Todo debía estar preparado para cuatro días intensos que culminaban algunos años con un Himno de la Alegría exclusivamente familiar. Afición a flor de piel.


Este año es distinto. Las cornetas y los tambores seguirán sonando, las imágenes saldrán de nuevo a la calle si el tiempo acompaña, pero muchas cosas han cambiado respecto a aquellos años. Nos ha dado por recordar, por valorar cómo era antes la Semana Santa y cómo se preparaba. La calidad de la música es ahora mejor pero la afición quizás haya disminuido. Los uniformes son más bonitos pero el planchado del día antes ha perdido expectación y relevancia. Por mucho que cambien las formas y los ritmos, la Semana Santa se asociará siempre al parrapam, pam, papam, pam, al de toda la vida.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Racismo de hoy en día


Dos hechos recientes
sirven para dar un par de vueltas a la cabeza y pensar hasta qué punto deseamos a veces defender lo nuestro. El asesinato de judíos en Toulouse y el fallecimiento de un joven negro en EEUU han reabierto el debate. Pero, ¿se ha cerrado alguna vez? Siempre ha habido y habrá racismo porque siempre existirá alguien que piense que esa otra persona distinta en costumbres y apariencia le está quitando lo que le pertenece. Y en estos tiempos en los que los privilegios y comodidades para muchos escasean, ese pensamiento se extiende aún más.

Hay crisis y lo poco que tenemos para repartirnos entre los ciudadanos de clase media debe llegar solamente a manos de quienes lo merecemos, de quienes somos de aquí, porque el resto ha venido para quitárnoslo y eso no se puede tolerar. Suena cruel, pero suena, y mucho. Y hay que dejar constancia de que no todas las personas que piensan de esta manera van a coger una pistola y se van a tomar la justicia por su mano. Pero entre todas ellas seguro que hay alguien que lleva su indignación hasta el extremo. Es el racista de hoy en día pero similar al de toda la vida, el más convencido, el que se cree superior a las minorías y con capacidad y autoridad para hacerles ver que este no es su sitio.



Lo peor de todo es, sin duda, el daño que hacen a las familias de las víctimas y a las comunidades en las que vivían. Pero desde el fondo de esta oleada de intolerancia se asoma la preocupación del resto de los ciudadanos por volver a repetir episodios nefastos de nuestra historia más reciente. Que no se extienda mucho más esa idea de que nos están robando los que no son de aquí. Que no se extienda.

martes, 28 de febrero de 2012

El valiente Anónimo


Solamente hacen falta un bolígrafo y unas pocas informaciones (verdaderas o falsas) para atacar al que consideramos enemigo. Nos olvidamos por un momento de quiénes somos en realidad y ya está. Si tenemos que llamarnos de alguna forma, aunque no tenemos obligación de hacerlo, nos pondremos un nombre histórico, conocido por todos: Anónimo.

Yo, es decir, Anónimo, puedo escribir lo que me dé la gana, de quien sea, con la extensión que sea, con las faltas de ortografía que sean necesarias; no importa, nadie sabrá quién soy exactamente. Sin embargo, quienes lean lo que he escrito adivinarán pronto mis ideas y la intención que tengo al manifestarlas: hundir a esas personas que están un escalón o dos por encima de mí y a quienes no hay otra forma de bajar al suelo que con insultos y más insultos.

Nuestro amigo Anónimo, o yo, o tú mismo, tenemos la ventaja de que no estamos controlados cuando exponemos lo que pensamos. Pongamos por ejemplo que queremos hablar de política, de políticos y del politiqueo. Hace unos meses ganaron los comicios autonómicos y municipales esos con los que yo, o tú, o él no simpatizamos y qué mejor manera de echar su trabajo por tierra o demostrar que no han trabajado que insultándoles. Y si son “los míos” los que ganaron no hay mejor forma de afianzarnos en el poder y pensar ya en lo que pueda pasar dentro de cuatro años que criticando a la oposición. Pero esto no lo hace Fulano o Mengano, no; lo hace Anónimo. ¿Quién será?

En un gran pequeño pueblo llamado Villafranca de los Caballeros el arma es la palabra. Suena idílico, propio de manifestaciones valencianas e incluso podemos pensar que en esta localidad los ciudadanos van metiendo flores en los cañones de las pistolas que se encuentran por la calle. Pero no, no es tan pictórico. Con palabras unidas de forma más o menos acertada se escribe de política como si no hubiese otra cosa que más les importase en sus vidas. ¿Qué quiénes son? No se sabe seguro, pero he oído por ahí que les llaman Anónimo.

Un momento. ¿He dicho que escriben de política? No, mentira. Escriben sobre las vidas de los enemigos y les falta adjuntar sus árboles genealógicos. En un pueblo donde todo el mundo les conoce y si no es así pregunta al vecino esta práctica es vergonzosa. Tan vergonzosa o más como el hecho de criticar a alguien por sus faltas de ortografía cometiendo unas cuantas.

Ahora sólo falta saber cuándo responderán los criticados; por alusiones, supongo. Tienen que defenderse con sus teorías políticas y versiones de lo que ha ocurrido en los últimos meses y, sobre todo, sacando a relucir el pasado de quienes hoy ni tan siquiera firman como Anónimo. ¡Qué menos que firmar! Hoy lo hacen unos, mañana lo harán otros y siempre sin decir quiénes son, qué nombre y apellidos figuran en su DNI. Eso sería demasiado complicado.

Esta historia de valentía seguirá persiguiéndonos siempre, es como el pez que se muerde la cola. Y, entre tanto, nosotros a mordernos las uñas pensando qué será de nuestro futuro mientras Anónimo y sus amigos intentan gobernarnos.

lunes, 13 de febrero de 2012

REC



Estamos muy acostumbrados a ver reportajes de investigación en los informativos o en programas especializados en ellos. Pero eso se va a acabar o, al menos, se va a complicar. El Tribunal Constitucional dictó la pasada semana una sentencia en la que declara ilegítimo el uso de cámaras ocultas en el desarrollo de la profesión periodística.


Es cierto que el hecho de lograr las informaciones a través de engaños ha sido, es y será una de las características que más ha dañado la imagen de los periodistas frente a la opinión pública, esa misma que después se planta delante del televisor ensimismada con el reportaje que le explica cómo se monta una clínica dental ilegal en un piso de Madrid o cuánto dinero estafan los videntes aprovechándose de la desesperación de algunas personas. Pero, ¿qué ocurre cuando lo que graba esa cámara escondida es de verdadero interés público?, ¿hace también daño a la profesión por los medios utilizados o le beneficia por el fin conseguido?


Se abre el debate, sin duda, sobre cuántos detalles se escaparán ahora al no poder investigar sin decir realmente a qué has venido, sin enseñar la placa de periodista mientras te observan por la mirilla y sin poder hundir el negocio del entrevistado al tiempo que alertas e incluso salvas a futuros clientes. Todo sea por el periodismo limpio.


martes, 7 de febrero de 2012

Me cae mal Europa



De la misma forma que actúan los padres con los hijos (algunos padres) así se está comportando Europa con sus miembros. Hay que darle explicaciones de todo aquello que vamos a hacer y justificar con razones de peso lo que ya hemos hecho, sobre todo si el resultado no es bueno y las consecuencias afectan a nuestros hermanos. Es demasiado fuerte el control que se pretende ejercer sobre los gobiernos nacionales y parecen inescrutables los caminos a seguir que van asfaltando a su antojo mamá y papá, también llamados Merkel y Sarkozy.


Alemania es la hermana lista, la que todo lo sabe y a la que hasta ahora nada le ha ido mal (en las últimas décadas, sobra decir) Hacia sus empresas se están marchando los trabajadores que en otros países no pueden desarrollar sus cualidades por culpa de mandatarios más torpes en su labor de dirigir un país. Son como esos hermanos que hasta ahora han seguido esa filosofía de “vivir de los padres hasta que se pueda vivir de los hijos”; lo malo es que no han sabido administrar sus bienes y su poder para dejar bien llano el camino. Así que ahora tienen que enfrentarse a dos cosas: por un lado, dar las explicaciones pertinentes a los padres y, por otro, ver cómo su prole prefiere la sabiduría de los abuelos como motor de su propio crecimiento.

¡Qué gran familia es nuestro continente! Igual que a pequeña escala nos reunimos los domingos alrededor de la mesa, nuestros jefecitos van de cumbre en cumbre. Se dan la mano, se besan, hablan en corrillos en el idioma universal que, al contrario de lo que pasaba hace unos años con el inglés, ahora es la crisis; todos se entienden. Y al final, para exponer al mundo las repetitivas y escasas conclusiones de sus quedadas, ahí aparecen ellos en sus atriles, Merkel y Sarkozy, Sarkozy y Merkel, Merkozy, Sarkel, mamá y papá. “España tiene que apretarse más el cinturón y acelerar sus reformas” así como el mediano de los hijos debe ahorrar y aprobar la carrera cuanto antes.



A mí me cae mal Europa. Me cae mal Merkel. Me cae mal Sarkozy. El Euro me cae regular, sobre todo cuando voy a llenar el depósito del coche. No me gusta que metan prisa a un país para realizar reformas que pueden o no solucionar un poco este caos dependiendo de si se hacen con buena o mala letra. Tampoco me sienta muy bien ver cómo esos presidentes del Gobierno que llevan por bandera la austeridad viajan a su particular comida familiar de los domingos sin saltarse una, con todos los gastos que ello supone. Los recortes en cumbres aún no han llegado, ni van a llegar, porque somos europeos. El día que mamá y papá expliquen algún acuerdo trascendental para nuestro presente y nuestro futuro entonces, sólo entonces, podrá cambiar mi opinión y la de mucha gente más sobre esta gran familia.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Ya VS Sólo



Según la RAE, una persona positiva es aquella que busca la realidad de las cosas o su aspecto práctico. Según yo, positivo es quien da más importancia a la parte buena de lo que le pasa que a la mala. Todo, sea lo que sea, tiene las dos, y ahí es donde hay que saber valorar.

Tener o no trabajo, tener o no pareja, que llueva o no caiga ni una gota... Según el tipo de persona que viva estas situaciones, asumir sus consecuencias será más o menos llevadero. Incluso el simple acto de decir qué día de la semana es puede demostrar que eres positivo o negativo. Poca gente dice, en tono informal: “Hoy es lunes”. Más bien decimos “Sólo es lunes” o “ya es lunes”. Esa es la diferencia. Puede parecer mentira, pero los días son más llevaderos si decimos lo segundo. Bueno, sí, quizás el lunes no sea el día más indicado para ver cómo avanza la semana, pero mañana mismo podemos empezar a ponerlo en práctica. Digamos “¡ya es martes!” y seguro que el miércoles tarda un poco menos en llegar. El viernes sigue estando igual de lejos y hasta entonces nuestras obligaciones habrá que cumplirlas de todos modos, pero cambiarán las formas. Eso es ser positivo, aunque la RAE no ponga el ejemplo de los días de la semana para explicarlo.

Quizás también influya cómo hemos vivido. Si podemos comparar la velocidad a la que se nos pasan los días con respecto a hace unos meses o unos años lo llevaremos mejor o peor. Depende de los hábitos, las rutinas, el tener o no algo con lo que pasar el tiempo... Y ahí viene la queja o la conformidad; el sentirse conforme con lo que se tiene porque antes no lo teníamos o, al contrario, la desazón de ver cómo ha cambiado el día a día al perder algo de nuestra vida. Por eso es mejor ser positivo, porque ahora podemos estar mal pero también es cierto que dentro de dos días podemos estar peor.


Yo, mañana, cuando me pregunten o, sin más, salga el tema del paso del tiempo, diré: “Ya es martes”.


jueves, 17 de noviembre de 2011

Adiós, José Luis



Siete años son muchos
. Desde que llegó a lo más alto de la política española en 2004, José Luis Rodríguez Zapatero ha hecho muchas cosas. Pero sin duda pasará a la historia por dos en concreto: la foto con sus hijas al lado de Barack Obama y el contagio y gestión de la recesión/crisis/estancamiento económico por todos los lugares y sectores del país.


Cuando se estudie su caso en los libros de historia de España será una de esas lecciones con excepción. “José Luis Rodríguez Zapatero, del PSOE, gobernó durante dos legislaturas”. Automáticamente los alumnos podrían pensar: ya está, 8 años. ¡Pues no!, fueron 7 años y 8 meses, más o menos. Aunque le podíamos quitar uno, porque es cierto que este último mes de su etapa en La Moncloa está lleno de interrogantes sobre su paradero. No aparece por ningún lado y, cuando lo hace, causa sensación. Su fiel Alfredo Rodríguez Perez Rubalcaba, como lo llama amistosamente Rajoy, le dio un culazo antes incluso de presentarse como candidato y lo mandó a la trastienda del PSOE y del panorama político en general. Pobre hombre.

Ya debe tener las maletas hechas. Sólo falta cerrarlas y, ya está, a hacer limpieza general en la casa para que todo esté al gusto del próximo inquilino. ¿Qué pensará él? ¿Confiará en la remontada de su partido en estos últimos días de campaña o dará por hecho que su rival en las dos últimas elecciones conseguirá por fin su sueño de vivir allí? Creo que el propio Rajoy debe tener gran parte de culpa en el adelanto de las comicios. Lo imagino llamando a José Luis: “Soy Mariano, buenas tardes. Anda, hazme el favor de acortar un poco la espera. Mi mujer y yo llevamos ocho años intentando instalarnos allí y no hay manera, a ver si ahora puede ser. A ti que más te da, si no vas a hacer ya nada en claro. Gracias tío, un saludo y un placer.”
 
Si Zapatero tiene un cuadro de José Bono en el salón (algo que me parecería muy apropiado), creo que lo va a dejar ahí con la esperanza de que sea Alfredo el que abra la puerta y diga: “¡Ya estamos en casa!”. Y si no, que lo deje también. No creo que a Mariano le moleste demasiado después de verlo durante tanto tiempo poniendo orden en el Hemiciclo. Así, de paso, José Luis le dejará un recadito para que no se olvide de él al menos durante los próximos cuatro años y pueda contar a sus nietos que él fue el que gobernó después de Zapatero, el de la crisis y el de las hijas góticas amigas de Obama. Bueno, y el de ETA.


Porque la gran y solitaria victoria conseguida en la etapa de José Luis es sin duda el fin de la violencia de ETA, culmen a casi ocho años en los que los atentados y la actividad en general de la banda terrorista han sido por suerte escasos. Es como ganar la Champions League el mismo año en el que desciendes a Segunda. Dejas al equipo y a la afición con la difícil tarea de salir del infierno pero con el trofeo de la paz en la vitrina, bien colocadito, reluciente.



martes, 18 de octubre de 2011

El legado de Supernanny


“Déjala sola, no le hagas caso”. Eso le ha dicho una madre a su hija cuando su nieta pataleaba enrabietada en el suelo. Acto seguido, la niña, de no más de 3 años, se ha levantado y ha salido corriendo hacia la carretera. Antes no se hacía así, porque antes no existía un programa de televisión en el que te enseñan a educar a tus hijos.



No es cuestión de culpar a la experta Rocío Ramos-Paul de los accidentes que puedan sufrir los niños sólo porque recomiende a los padres “dejarlos solos para que ellos mismos piensen en las consecuencias de sus actos”. No es para tanto. Pero sí es cierto que el teatro que forman en los hogares cuando Supernanny entra en acción penetra en los telespectadores.


Al ver hoy la escena que he descrito, me ha venido a la cabeza el breve momento de sofá del viernes en el que vi el programa de Cuatro y una reacción en particular de la madre protagonista de esa noche: quería volver del parque a casa con su hija y ésta se empeñaba en seguir jugando. Rocío le aconsejó/empujó a que diera la espalda a la niña y empezara a andar. Bastante atrasada, la hija lloraba como una descosida corriendo de un lado para otro, ya en la calle. La misma escena, la misma consecuencia. Las dos niñas se dan cuenta de que son ellas las que tienen que ir hacia la madre, y no al contrario.





Supernanny estará en lo cierto con sus teorías puestas en práctica todos los viernes por la noche a través de la pantalla. Pero yo no puedo evitar pensar que, cuando crezcan, esas hijas pueden enterarse de cómo arriesgaban sus madres para que entraran en razón. Eso sí, serán personas educadas que abandonaron sus rabietas gracias al legado de esa gran mujer.

lunes, 17 de octubre de 2011

El límite


Decimos a veces que lo bueno, si es breve, dos veces bueno. Pues bien, en los últimos años nos hemos tomado muy en serio esta expresión en un aspecto muy concreto: las comunicaciones sociales. Ya no hay párrafos, no escribimos más de dos líneas seguidas, sólo usamos punto y seguido o punto y final; no hay punto y aparte.

Nuestras mentes se han acostumbrado tanto a leer comentarios en Twitter, Facebook, Tuenti, WhatsApp y demás inventos que hasta los mensajes de texto que enviamos con el móvil aprovechando todos las letras que se puedan se nos hacen largos. Incluso los tweets en los que se utilizan los 140 caracteres hacen daño a la vista; resultan cansinos. Una simple expresión, dos como mucho, acompañadas de un enlace es lo habitual. Y quien lo lee tiene tres opciones: no ampliar la información y pasar a otro tweet, pinchar en el enlace y conformarse con leer el titular de la nueva ventana o, la menos probable, abrir la nueva página y leer hasta la última palabra de lo que el otro twittero nos ha recomendado. Si el enlace lleva a un vídeo de Youtube, nos evitamos tener que elegir, lo vemos entero.



Lo que podemos contar en cuatro o cinco párrafos no lo contamos. Y quien diga que sí, miente. En tres líneas no se puede transmitir lo mismo ni se puede explicar lo que realmente queremos contar si utilizamos para ello un sitio Web escrito por otra persona. Todos tenemos opinión, y mucha. Si seguimos a este ritmo, nuestras cabezas se van a acostumbrar tanto a lo breve que acabará pensando así, con límites de ideas e intentando reducirlas a toda costa para que nos las acepten.

jueves, 28 de julio de 2011

Un castigo ejemplar


Ha matado a 76 personas y, a pesar de que la policía noruega tenía orden de dispararle cuando lo encontraran en la isla de Utoya, sigue vivo a la espera de ser juzgado. La Inteligencia del país lo tenía controlado desde el mes de marzo, pero no lo suficiente como para evitar la tragedia del pasado viernes. A partir de ahora, cuando ingrese en prisión, si lo estará, y mucho. Y para conseguir este riguroso control lo rodearán con las mejores comodidades con que cualquier asesino confeso podría soñar.

Queda claro que estar en la cárcel no tiene por que suponer vivir en condiciones infrahumanas. De hecho, el centro penitenciario al que se baraja que va a ser enviado es calificado como “la cárcel más humana del mundo”. También la más segura, eso sí. Y aquí surge la pregunta: ¿Se merecen este tipo de personas tantos lujos? Yo no dudaría al contestar que no. No entiendo por qué un hombre como él puede disfrutar de tantas cosas con las que entretenerse. Apenas tendrá tiempo de pensar en lo que ha hecho y, quien sabe, así algún día poder arrepentirse, aunque lo dudo mucho.

Breivik hizo lo que quería, lo que había planeado a la perfección. Sólo falló una cosa: ni él mismo creía que saldría con vida después de su matanza. Y tiene aún mucha vida por delante. Quién sabe si dentro de un año ya estará tumbado en su cama al lado de una mini nevera viendo las noticias en la televisión de plasma de su habitación y conectado de nuevo a  su Twitter. No se escapará de la cárcel, eso es lo más probable, pero vivirá tranquilo pensando que su castigo no tiene nada que ver con el que él mismo otorgó a 76 personas.

jueves, 21 de julio de 2011

Otro "pequeño" horror


¿Alguna vez conoceremos todo lo que hicieron los nazis para intentar exterminar a los judíos? Habrá quienes sean expertos en el tema y ya sepan de memoria las cifras, los nombres, los lugares, los métodos... Pero el resto de personas, a los que sabemos sólo lo que nos han enseñado y, a partir de ahí, queremos conocer por nuestra cuenta, todavía nos estremecemos al descubrir nuevas operaciones de limpieza realizadas por los alemanes y sus amigos en Europa. La última para mí, la redada del Velódromo de Invierno en París en julio de 1942.






El culpable del descubrimiento es un libro, uno de tantos y tantos en cuyas portadas aparecen más o menos escondidas las esvásticas y las estrellas amarillas. Los hay por todas partes, pero es que no pasan de moda. Los testimonios directos se están acabando pero durante los últimos setenta años se ha recopilado tal cantidad de información que será suficiente para alimentar el conocimiento de muchas generaciones. Si, además, se mezcla con ficción, ingerirla es mucho más fácil.

En “La llave de Sarah”, Tatiana de Rosnay utiliza lo que ocurrió en París ese verano para contar la historia de una niña judía que lucha por sobrevivir a la muerte tras la redada mientras, sesenta años después, una periodista investiga lo ocurrido para escribir un artículo. Yo no sabía nada de ese episodio, seguramente la inmensa mayoría de la gente lo desconoce. Ha sido durante muchas décadas, como se suele decir, un tema tabú. La implicación de la policía francesa, encargada de sacar de sus casas a cerca de 13.000 judíos y reunirlos en el velódromo, es un asunto de vergüenza nacional de esos que, aunque sus ejecutores hayan fallecido, supone una sensación de culpabilidad por haber aportado un granito de arena a la Solución Final.

Con media hora de búsqueda en Internet surgen más libros, artículos, fotografías de placas de reconocimiento y películas. Conviene darse un paseo por la Red para conocer un poco más de nuestra historia y así aprender de los errores. Es un tópico, lo sé, pero sólo conociendo estos pequeños horrores nos damos cuenta de la magnitud del grande.

martes, 19 de julio de 2011

De todo, esto


¡Shhh! Sí, ya lo sé. El caso es volver.

Imaginemos que pasan cinco o seis años y hablamos de hoy, de este mes o de este año con anécdotas, con historias llamativas. Ya tenemos suficiente con las cifras que nos inyectan (y nos inyectamos) a todas horas como para que también las usemos al recordar. Yo he pensado que lo voy a hacer así, con cosas como esta:


Dos artistas exponen obras montadas con puertas de Villacañas

Nadie ha tenido que “echar horas” para fabricar las puertas con las que han hecho estas esculturas. Ya poca gente va y viene a diario a esa localidad toledana; nada que ver con el trasiego de hace cuatro y cinco años. Y precisamente utilizando el recuerdo de lo que allí se fraguó durante la época de máximo esplendor de la construcción en España y, sobre todo, de su consecuencia en el municipio y las localidades vecinas, dos jóvenes licenciados en Bellas Artes han querido entrar de una forma distinta en el tema de la situación económica. Es original, aunque parece que lo crítico ya cansa un poco. Pero es una forma de verlo. Lo obvio, por cansino, no deja de ser obvio.

En la exposición, que se inauguró el pasado 7 de julio y que se podrá visitar hasta el 21 de septiembre en el Espacio Contemporáneo del Archivo de Toledo (ECAT), se aprecian no sólo las obras protagonistas hechas con puertas, sino también numerosas fotografías de Villacañas y páginas de periódicos de distintas zonas de España e incluso del extranjero en las que se ha contado en los últimos años el declive de este mercado y, en general, el de la construcción en todo el país.



El proyecto de estos artistas fue el más valorado de un total de 240 presentados. En su blog han ido contando cómo se les ocurrió la idea, a quiénes han acudido para llevarla a cabo y, como en todo trabajo, qué obstáculos han encontrado en su camino. Pero ya está todo en marcha. Han cumplido su sueño de dar otra visión de lo que ocurre. Y de todo lo que podemos encontrar por el mundo, hoy me quedo con esto.

jueves, 9 de junio de 2011

Esto es para contarlo


Llegará un momento en el que seamos viejecillos
y comparemos la vida de ese momento con la que tenemos ahora. Nuestros padres lo hacen; nuestros abuelos aún con más sorpresa por el gran cambio. Cada uno contará lo suyo, cómo le ha tratado la vida en cuestiones personales y de qué distintas maneras se afronta lo que nos pasa. Otras costumbres, otras normas, otra filosofía y, por supuesto, otro contexto.

Es triste que después de tanto tiempo sin salirnos al fresco el tema de conversación sea ese que tenemos hasta en la sopa: la crisis. Pero es el gran protagonista el día de hoy, también lo fue ayer, y el fin de semana pasado y estoy plenamente convencida de que lo será la próxima Navidad, por ejemplo. Y si no, al tiempo (aunque no creo que haya nadie que a estas alturas dude que en seis meses estaremos igual o peor que hoy, ¿no?) El país ahora es muy “popular” pero, las cosas como son, esto es imposible arreglarlo en la noche del 22 al 23 de mayo, ni de mayo a junio, ni de mayo de 2011 a mayo de 2012.

Cuando pasen cuarenta o cincuenta años contaremos que vivimos una crisis. Todos diremos eso: “vivimos”. Pero tendrá más valor el testimonio de aquellos que además de eso digamos “sufrimos una crisis”. No es lo mismo. Y no se trata de comprobar quiénes pasaron más horas acampados en la Puerta del Sol. No tiene nada que ver con eso. Se trata de que echamos la vista atrás y lo que comenzó siendo una desaceleración económica está echando por tierra los planes de millones de personas de todas las edades, de jóvenes de entre 20 y 25 años que ya pensamos en cómo va a ser nuestra jubilación si pasan unos cuantos años más a este ritmo. Era impensable hace cuatro años estar hablando de economía y política en las comidas en casa, un viernes por la tarde cuando quedas con una amiga a cenar o los sábados por la noche cuando sales “de fiesta”. Ahora pasa, a todas horas, y cuando no pasa es que los participantes en esas conversaciones son del primer grupo, de los que dirán “vivimos”.


¿La solución? Si la tuviéramos nos apalearían por contarla a estas alturas. Pero quizá sea no esperar mucho más tiempo, no vivir con el “a ver si un día de estos...” y darnos cuenta de que lo que no nos arreglan los demás tenemos que arreglarlo por nuestra cuenta. Parece fácil, ¿verdad?. Pues ¡hala!

jueves, 31 de marzo de 2011

Gente lista


Pasan los días, las semanas, y la frecuencia de lectura de los periódicos online es cada vez menor, pero eso no importa porque las “buenas” noticias siempre están ahí, aunque sólo hagas una visita al día.

Jóvenes que no quieren suicidarse pero casi. Ni radiación en Japón, ni “sí a la guerra” en Libia, ni cómo arrasa el Príncipe Carlos de Inglaterra en España. Los ojos se van a una fotografía en la que un alguien con un mechero se quema su propio brazo. La información va de eso, de quemarse a uno mismo, de autolesionarse, grabarlo con una cámara o un móvil y colgarlo en Youtube. Ya... ¡cualquier cosa! Y de inmediato se piensa en esa gente, en qué les pasará por la cabeza para hacer eso y en qué le pasa a la sociedad para que este tipo de vídeos arrasen en la Red. Tontacos, pascasios, idiotas... los adjetivos se suceden solamente con ver esa foto y el titular.

En esta noticia podemos leer los datos concretos: entre el 14% y el 21% de los jóvenes tiene este comportamiento y se trata en general de mujeres con una media de 25 años de edad. Yo ahora mismo estoy temiendo por mí misma. He de tener la cabeza fría y no caer en la tentación. Y según el estudio que presentan en la información, esto va a ser complicado porque a medida que se van visualizando este tipo de vídeos con más frecuencia, incluso hasta el punto de convertirse en un hábito, la posibilidad de hacer de estos comportamientos algo común en el día a día es mucho mayor. Por eso es mejor aficionarse a los vídeos de Lady Gaga, de Pablo Alborán, recordar el gol de Iniesta en Sudáfrica una y otra vez o reírse con las típicas caídas tontas en los bailes de bodas.

Si después de leer esto te vas a Youtube y buscas “autolesiones” ten cuidado porque dentro de poco puedes ser uno de ellos, uno más en ese grupo de gente lista.

lunes, 28 de marzo de 2011

Tardes de sol


¡Qué cambio!
Una vueltecita a las agujas del reloj y las ocho de la tarde ya no son lo que eran hace tres días. Hay luz natural y sólo hay que esperar a que los nubarrones se marchen para que parezca que al llegar a casa queda aún mucho día por delante.

 

Pensar en días libres para las vacaciones de verano y planear un fin de semana en la casa rural más cercana a tu domicilio ayuda a animarse. Recordar un agotador y memorable viaje a Barcelona, también. Y vendrán más cosas, seguro, porque tanto planeándolo como improvisando, los días de primavera tienen algo especial. Ni verano, ni invierno, los extremos pocas veces son buenos. Por eso estos meses del año hay que aprovecharlos.


martes, 22 de febrero de 2011

Cambios


Al final se fue
. Esperó unas horas más y decidió hacer lo que todo el mundo le pedía. ¿Quizás para cobrar la semana entera? Puede, esa posibilidad adquiere cada vez más fuerza entre los entendidos. Y parece ser que no será el último en escapar de la presión popular. El mundo islámico se renueva. Y no es lo único.

Ahora le toca el turno a Gadafi, el líder indiscutible de Libia hasta le fecha. También ha dicho que no piensa marcharse de su tierra, que morirá allí como un mártir. Algo así dijo Mubarak un día antes de irse a morir a otro sitio. Yemen, Argelia y Bahrein, entre otros, quieren coger el relevo. El caso es que en esta situación que se prolonga desde hace más de un mes más de uno pensaremos en nuestras experiencias como estudiantes, en esa lista de países y presidentes que apenas cambiaba a lo largo del curso. Eso era antes, porque ahora debe ser un tanto más confuso estudiar Periodismo Internacional. Cuántas incógnitas. Hace casi dos años la actualidad se centraba en las elecciones en Israel, alguna cumbre del G-20 y poco más que nos tuviera en vilo para modificar o no nuestros apuntes. Ahora las clases deben ser mucho más intensas y su temario como una veleta que no sabes hacia dónde va a mirar cuando amaine el viento.

 

Se renuevan más cosas, como decíamos. A la vista está que la frecuencia de actualización de El Batiente es una de ellas, y puede que la extensión de lo que aquí vayamos contando, otra. Se renueva la parrilla de Telecinco, que supongo que ya estará buscando un hueco para Pilar Rubio en un programa en el que no tenga que llorar para atraer audiencia. OT ha desaparecido; veremos qué eligen para llenar ese espacio aunque algo tipo “GH: más debate” tiene todas las papeletas. Cambia también la frecuencia de Teledeporte en el TDT, aunque la verdad es que eso no es muy importante, ¿no? Se renuevan las listas de candidatos políticos para luchar por votos. Se renuevan los personajes públicos a los que se etiqueta de “valientes” por afrontar una enfermedad que no entiende ni de sueldos ni de clínicas ni de apellidos. Se renuevan los currículos, la lista de libros leídos aumenta y los recuerdos de buenos momentos cada vez son más. Los hay nuevos, los hay antiguos pero continuamente recuperados y los hay de esos con los que dices: “Ala! No me acordaba!”, pero los recuerdas. Sólo tienes que empezar a ver fotos desde atrás, a montar vídeos para regalar, a pensar cómo fue el pasado carnaval mientras organizas el próximo.


Todo cambia. Todo se renueva. Así que hay que tener cuidado a la hora de elegir qué queremos mantener. Lo demás puede girar de un lado para otro y pararse donde quiera. Da igual. Solamente son apuntes, fotos o un guión más en "Formación" y “Experiencia profesional”.





jueves, 10 de febrero de 2011

Pues va a ser que no


 “No voy a salir del país en este momento difícil”. Así ha zanjado Mubarak los rumores que a lo largo de todo el día corrían por la Red. Prácticamente todos los medios de comunicación avanzaban la posibilidad de que el presidente egipcio dimitiera esta noche. No ha sido así. La Plaza de la Liberación grita en estos momentos “¡Fuera, fuera!”. Suleimán no es más querido que él y será el que tome gran parte del poder a partir de ahora. Conclusión: el pueblo de Egipto vuelve a perder.

Ahora mismo parece que nada ha cambiado después de quince días de protestas. Mañana será otro día y la reacción del pueblo puede ser mucho peor de lo que ha sido hasta ahora. Toda la tarde esperando, tuiteando, retransmitiendo... para nada. De las palabras de Mubarak se extrae que él puede perder ante su pueblo, pero no ante otros países. Soporta las presiones de las calles de El Cairo, Alejandría y otras ciudades, de hecho no han hecho que se mueva del trono; lo que parece no permitir son las presiones que le llegan desde lugares tan lejanos como La Casa Blanca. Lo ha dejado claro.

Otro día más se produce una noticia que no es la esperada. Quizá sería mejor no allanar tanto el camino para algo que al final no va a suceder. Aljazeera, CNN, BBC, cualquier fuente fiable era buena durante las pasadas horas para ver cómo el pueblo egipcio se preparaba para la rendición de su patriótico jefe. La plaza, la famosa plaza, estaba inundada de esperanza. En estos momentos queda poca, seguro que únicamente puesta en las manifestaciones que en los próximos días se sucederán en esas mismas calles todavía llenas de barricadas, piedras y tanques. Mubarak se queda, ama a su pueblo y a su país y en él piensa permanecer hasta que muera.

El abandono de Ben Ali en Túnez dejó los ánimos por las nubes. Esta noche han caído y se han estrellado contra el suelo de la Plaza Tahrir, lugar que pasará a la historia y que incluso podría aparecer en los diccionarios ilustrando la palabra desilusión.