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miércoles, 24 de febrero de 2010

Segundas oportunidades


¿Cualquier persona merece una posibilidad de reinserción tras haber cometido un delito?
Supuestamente sí, aunque quizás conociendo cada caso concreto nuestra opinión cambiaría. Depende, sobre todo, del delito y la repercusión social que éste tenga en cada país. Aquí en España, por ejemplo, estamos cansados del terrorismo por las consecuencias que ha tenido en las últimas décadas. Si nos enteramos de que un preso de Guantánamo reside desde ayer en nuestro país con libertad de movimiento parece que estamos en peligro; a mi al menos me da esa sensación.




Estados Unidos va a cerrar la cárcel su famosa y dura,
una de las promesas electorales del reciente presidente del país, Barack Obama. Sus presos deben ir a algún sitio, claro está, y algunos países europeos se han ofrecido a acogerlos; España es uno de ellos y el primero de los cinco ya está aquí. Una de las condiciones que estableció la Unión Europea fue que los presos no tuvieran causas pendientes legales ni en EEUU ni en el viejo continente. Ya se sabe que Walid Hijazi, que así se llama, cumple este requisito.

Hay quienes ya le habian juzgado antes de su llegada, algo que no solían hacer en dicha cárcel, llamando a Hijazi “regalito”. Quizás lo sea pero aquí viene con las manos limpias. Por cosas así no se ha anunciado con antelación que el preso llegaba anoche a nuestro país. Se le ha querido proteger y respetar su privacidad. Legalmente no tiene causas pendientes con la justicia pero sí socialmente con todos aquellos que condenan a quienes tienen la etiqueta de “extremistas”. El ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, no lo ha dicho con esas palabras, pero sí ha dejado claro que todos lo tenemos en mente. Nos cuesta dar segundas oportunidades, y más si hemos asumido que la persona en cuestión nunca la merecerá.

El rostro de Walid Hijazi ya está en los medios y, en mi opinión, va a ser considerado más como un terrorista en búsqueda y captura que como un nuevo ciudadano de nuestro país. Aunque por ahora no se sabe nada de su paradero ni de cómo va a vivir aquí, seguro que ya se le ha empezado a buscar, a perseguir y a controlar para conocer si de verdad España ha acertado. El simple hecho de protegerle en su llegada nos da la respuesta. Y aún quedan cuatro más.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Reyes por un día en Estados Unidos


La mayoría ya hemos visto cómo iban vestidos y cómo se codeaban con Obama y compañía. No hay nada que reprocharles, simplemente querían sentirse importantes durante unas horas. ¡Y vaya si lo han conseguido! Lo único es que han generado una gran polémica en torno a la seguridad de la Casa Blanca; al parecer cualquiera puede colarse en sus fiestas.


Cenas como la que se celebró en Washington me dan rabia, y no precisamente porque un matrimonio ilusionado se apunte a ella sin invitación. El hecho de que 49 millones de estadounidenses pasen hambre puede ser una razón de más peso para rechazar este tipo de celebraciones. Y también hay otras, como que 350.000 niños no sepan cuándo va a ser la próxima vez que se lleven algo a la boca. De todos los asistentes a la cena que ofreció el presidente de EEUU, los que más se merecían tanto lujo eran precisamente los que no estaban invitados. ¡Ahí, con dos!


Hace días conocíamos que el país más rico del mundo comenzaba a dar señales de recuperación de la crisis. Es verdad, los ricos tienen menos riesgos y afianzan sus fortunas, pero los pobres lo siguen siendo y cada vez tienen que compartir lo poco que les dan con más gente. No se trata sólo de un mendigo que vive en la calle, como solemos pensar; son familias enteras que deben elegir entre pagar sus rentas o comprar alimentos. Y eso, solamente viendo el vestido de la flamante Primera Dama, da rabia.


No debería estar permitido que el gran Obama luzca tanto poder económico en tiempos como estos. Su teórico compromiso con los más desfavorecidos no debería permitírselo. Es una cuestión moral. Si a alguien no le parece un buen razonamiento, debería echar un vistazo a lo que he leído para convencerme de que este era un buen tema sobre el que hablar hoy. También se podía haber tratado el mismo asunto pero refiriéndonos a España, que, por supuesto, también tiene tela.

De cualquier modo, yo admiro a ese par d’ellos que cenaron gratis y en un ambiente tan falto de crisis y tan….VIP.