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lunes, 20 de diciembre de 2010

¿Vuelve a casa por Navidad?


Se acercan fechas de reencuentros, de cenas entre familiares y amigos, de decoración especial, de maletas cargadas de ropa y regalos, de paisajes blancos. Por que...¡qué bonita es la nieve!¡Y las que lía! Durante las últimos días está siendo la protagonista para muchos de los que comienzan ahora sus vacaciones navideñas; se las están fastidiando. Media Europa está sufriendo los efectos de una ola de frío, para bien y para mal. Por un lado, las bonitas fotografías de parques, tejados, muñecos... Por otro, las de maletas amontonadas en aeropuertos de las principales ciudades europeas. Mientras tanto, sus dueños esperan que el tiempo les de un respiro para poder volver a casa.





Más de uno tendrá serias dudas sobre si podrá o no estar donde quería la noche del 24 de diciembre. No está previsto que el frente frío culpable del caos abandone nuestro continente durante las próximas horas. Reino Unido es uno de los países más afectados, pero tampoco funcionan con normalidad los aeropuertos de Munich, París, Bruselas.... Y eso afecta a España, donde aún colea la huelga de controladores del pasado puente. Los españoles por el mundo deben estar muy pendientes del temporal de frío porque la Nochebuena está muy cerca. El caso es que si no es por una cosa, es por otra, pero los aviones son muy protagonistas últimamente, y siempre por algo malo.

Por cierto, hablando de aviones, aquí os dejo el nuevo anuncio de la compañía Iberia para estas Navidades. Un spot que nos trae a la mente uno de los hechos más significativos de este año que se termina.


lunes, 19 de abril de 2010

¡Vaya atasco!


Nunca un viaje estuvo tan bien planeado. Volver a España justo cuando en toda Europa empezaba a oler a humillo fue un acierto. ¡La que se ha liado! Aeropuertos cerrados, aviones aparcados, maletas libres del maltrato al que suelen ser sometidas antes y después de los vuelos y gente, mucha gente desperdigada por el mundo buscando la manera de volver a casa. ¡Qué intrépidos todos!, como dirían mis compañeras praguenses o pragueñas.

Parece ser que a partir de mañana la situación comenzará a normalizarse en buena parte del Viejo Continente. Aún así el volcán sigue con su juego y todavía va a hacer perder más dinero a las compañías aéreas, las principales perjudicadas. O al menos eso es lo que nos dejan ver las noticias de estos últimos días. También nos cuentan historias personales: estudiantes, turistas, ejecutivos, políticos. En este caso parece no haber diferencia de clases. Pero sólo eso: parece. Después de esa pieza informativa en la que todos exponen sus quejas y resignación el editor introduce la siguiente. En ella los protagonistas son los taxistas, que están haciendo su agosto. Hasta 1’20 euros llegan a cobrar por cada kilómetro recorrido a los viajeros desesperados. ¿Cifra lógica o abuso? No entiendo de taxis, pero ir de París a Madrid sale un pelín caro. Y si encima cuando llegas a tu destino después de horas y horas de carretera te enteras de que se han reestablecido algunos vuelos, entre ellos el tuyo, el “mecachis” se te escapa, seguro.


Ahora dicen que las medidas de seguridad tomadas por la UE han sido exageradas y que la nube de cenizas provocada por la erupción del volcán no era tan peligrosa para los aviones y, por lo tanto, para los miles y miles de viajeros afectados. De hecho se han realizado vuelos de prueba con éxito, pero sólo algunos. Justo después de que algunas compañías aterrizasen diciendo “no es pa’ tanto”, la ONU ha anunciado que algunos de sus aviones que han sobrevolado la zona más afectada sí han sufrido daños. ¿A quién se le hace caso? Lo que está claro es que la desesperación que acompaña a los viajeros hará que en cuanto se abran las puertas de embarque todos se lancen a ellas. Y a algunos impacientes les pillará en el taxi, cruzando Europa. Lo único que les podría consolar es que desde el avión apenas se ve el paisaje si vuelas en un día nublado. Desde el coche, mucho mejor, aunque la carrera salga un poco cara.