lunes, 13 de febrero de 2012

REC



Estamos muy acostumbrados a ver reportajes de investigación en los informativos o en programas especializados en ellos. Pero eso se va a acabar o, al menos, se va a complicar. El Tribunal Constitucional dictó la pasada semana una sentencia en la que declara ilegítimo el uso de cámaras ocultas en el desarrollo de la profesión periodística.


Es cierto que el hecho de lograr las informaciones a través de engaños ha sido, es y será una de las características que más ha dañado la imagen de los periodistas frente a la opinión pública, esa misma que después se planta delante del televisor ensimismada con el reportaje que le explica cómo se monta una clínica dental ilegal en un piso de Madrid o cuánto dinero estafan los videntes aprovechándose de la desesperación de algunas personas. Pero, ¿qué ocurre cuando lo que graba esa cámara escondida es de verdadero interés público?, ¿hace también daño a la profesión por los medios utilizados o le beneficia por el fin conseguido?


Se abre el debate, sin duda, sobre cuántos detalles se escaparán ahora al no poder investigar sin decir realmente a qué has venido, sin enseñar la placa de periodista mientras te observan por la mirilla y sin poder hundir el negocio del entrevistado al tiempo que alertas e incluso salvas a futuros clientes. Todo sea por el periodismo limpio.


martes, 7 de febrero de 2012

Me cae mal Europa



De la misma forma que actúan los padres con los hijos (algunos padres) así se está comportando Europa con sus miembros. Hay que darle explicaciones de todo aquello que vamos a hacer y justificar con razones de peso lo que ya hemos hecho, sobre todo si el resultado no es bueno y las consecuencias afectan a nuestros hermanos. Es demasiado fuerte el control que se pretende ejercer sobre los gobiernos nacionales y parecen inescrutables los caminos a seguir que van asfaltando a su antojo mamá y papá, también llamados Merkel y Sarkozy.


Alemania es la hermana lista, la que todo lo sabe y a la que hasta ahora nada le ha ido mal (en las últimas décadas, sobra decir) Hacia sus empresas se están marchando los trabajadores que en otros países no pueden desarrollar sus cualidades por culpa de mandatarios más torpes en su labor de dirigir un país. Son como esos hermanos que hasta ahora han seguido esa filosofía de “vivir de los padres hasta que se pueda vivir de los hijos”; lo malo es que no han sabido administrar sus bienes y su poder para dejar bien llano el camino. Así que ahora tienen que enfrentarse a dos cosas: por un lado, dar las explicaciones pertinentes a los padres y, por otro, ver cómo su prole prefiere la sabiduría de los abuelos como motor de su propio crecimiento.

¡Qué gran familia es nuestro continente! Igual que a pequeña escala nos reunimos los domingos alrededor de la mesa, nuestros jefecitos van de cumbre en cumbre. Se dan la mano, se besan, hablan en corrillos en el idioma universal que, al contrario de lo que pasaba hace unos años con el inglés, ahora es la crisis; todos se entienden. Y al final, para exponer al mundo las repetitivas y escasas conclusiones de sus quedadas, ahí aparecen ellos en sus atriles, Merkel y Sarkozy, Sarkozy y Merkel, Merkozy, Sarkel, mamá y papá. “España tiene que apretarse más el cinturón y acelerar sus reformas” así como el mediano de los hijos debe ahorrar y aprobar la carrera cuanto antes.



A mí me cae mal Europa. Me cae mal Merkel. Me cae mal Sarkozy. El Euro me cae regular, sobre todo cuando voy a llenar el depósito del coche. No me gusta que metan prisa a un país para realizar reformas que pueden o no solucionar un poco este caos dependiendo de si se hacen con buena o mala letra. Tampoco me sienta muy bien ver cómo esos presidentes del Gobierno que llevan por bandera la austeridad viajan a su particular comida familiar de los domingos sin saltarse una, con todos los gastos que ello supone. Los recortes en cumbres aún no han llegado, ni van a llegar, porque somos europeos. El día que mamá y papá expliquen algún acuerdo trascendental para nuestro presente y nuestro futuro entonces, sólo entonces, podrá cambiar mi opinión y la de mucha gente más sobre esta gran familia.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Ya VS Sólo



Según la RAE, una persona positiva es aquella que busca la realidad de las cosas o su aspecto práctico. Según yo, positivo es quien da más importancia a la parte buena de lo que le pasa que a la mala. Todo, sea lo que sea, tiene las dos, y ahí es donde hay que saber valorar.

Tener o no trabajo, tener o no pareja, que llueva o no caiga ni una gota... Según el tipo de persona que viva estas situaciones, asumir sus consecuencias será más o menos llevadero. Incluso el simple acto de decir qué día de la semana es puede demostrar que eres positivo o negativo. Poca gente dice, en tono informal: “Hoy es lunes”. Más bien decimos “Sólo es lunes” o “ya es lunes”. Esa es la diferencia. Puede parecer mentira, pero los días son más llevaderos si decimos lo segundo. Bueno, sí, quizás el lunes no sea el día más indicado para ver cómo avanza la semana, pero mañana mismo podemos empezar a ponerlo en práctica. Digamos “¡ya es martes!” y seguro que el miércoles tarda un poco menos en llegar. El viernes sigue estando igual de lejos y hasta entonces nuestras obligaciones habrá que cumplirlas de todos modos, pero cambiarán las formas. Eso es ser positivo, aunque la RAE no ponga el ejemplo de los días de la semana para explicarlo.

Quizás también influya cómo hemos vivido. Si podemos comparar la velocidad a la que se nos pasan los días con respecto a hace unos meses o unos años lo llevaremos mejor o peor. Depende de los hábitos, las rutinas, el tener o no algo con lo que pasar el tiempo... Y ahí viene la queja o la conformidad; el sentirse conforme con lo que se tiene porque antes no lo teníamos o, al contrario, la desazón de ver cómo ha cambiado el día a día al perder algo de nuestra vida. Por eso es mejor ser positivo, porque ahora podemos estar mal pero también es cierto que dentro de dos días podemos estar peor.


Yo, mañana, cuando me pregunten o, sin más, salga el tema del paso del tiempo, diré: “Ya es martes”.


jueves, 17 de noviembre de 2011

Adiós, José Luis



Siete años son muchos
. Desde que llegó a lo más alto de la política española en 2004, José Luis Rodríguez Zapatero ha hecho muchas cosas. Pero sin duda pasará a la historia por dos en concreto: la foto con sus hijas al lado de Barack Obama y el contagio y gestión de la recesión/crisis/estancamiento económico por todos los lugares y sectores del país.


Cuando se estudie su caso en los libros de historia de España será una de esas lecciones con excepción. “José Luis Rodríguez Zapatero, del PSOE, gobernó durante dos legislaturas”. Automáticamente los alumnos podrían pensar: ya está, 8 años. ¡Pues no!, fueron 7 años y 8 meses, más o menos. Aunque le podíamos quitar uno, porque es cierto que este último mes de su etapa en La Moncloa está lleno de interrogantes sobre su paradero. No aparece por ningún lado y, cuando lo hace, causa sensación. Su fiel Alfredo Rodríguez Perez Rubalcaba, como lo llama amistosamente Rajoy, le dio un culazo antes incluso de presentarse como candidato y lo mandó a la trastienda del PSOE y del panorama político en general. Pobre hombre.

Ya debe tener las maletas hechas. Sólo falta cerrarlas y, ya está, a hacer limpieza general en la casa para que todo esté al gusto del próximo inquilino. ¿Qué pensará él? ¿Confiará en la remontada de su partido en estos últimos días de campaña o dará por hecho que su rival en las dos últimas elecciones conseguirá por fin su sueño de vivir allí? Creo que el propio Rajoy debe tener gran parte de culpa en el adelanto de las comicios. Lo imagino llamando a José Luis: “Soy Mariano, buenas tardes. Anda, hazme el favor de acortar un poco la espera. Mi mujer y yo llevamos ocho años intentando instalarnos allí y no hay manera, a ver si ahora puede ser. A ti que más te da, si no vas a hacer ya nada en claro. Gracias tío, un saludo y un placer.”
 
Si Zapatero tiene un cuadro de José Bono en el salón (algo que me parecería muy apropiado), creo que lo va a dejar ahí con la esperanza de que sea Alfredo el que abra la puerta y diga: “¡Ya estamos en casa!”. Y si no, que lo deje también. No creo que a Mariano le moleste demasiado después de verlo durante tanto tiempo poniendo orden en el Hemiciclo. Así, de paso, José Luis le dejará un recadito para que no se olvide de él al menos durante los próximos cuatro años y pueda contar a sus nietos que él fue el que gobernó después de Zapatero, el de la crisis y el de las hijas góticas amigas de Obama. Bueno, y el de ETA.


Porque la gran y solitaria victoria conseguida en la etapa de José Luis es sin duda el fin de la violencia de ETA, culmen a casi ocho años en los que los atentados y la actividad en general de la banda terrorista han sido por suerte escasos. Es como ganar la Champions League el mismo año en el que desciendes a Segunda. Dejas al equipo y a la afición con la difícil tarea de salir del infierno pero con el trofeo de la paz en la vitrina, bien colocadito, reluciente.