miércoles, 26 de enero de 2011

Egipto, otro polvorín


Después de Túnez llega Egipto
. El norte de África está expulsando toda la tensión acumulada durante décadas de gobiernos autocráticos. Hace doce días fue Ben Ali, el jefe de los tunecinos, el que tuvo que escapar del país ante la avalancha de protestas de su pueblo. Entre ayer y hoy las manifestaciones en El Cairo y otras grandes ciudades egipcias se suceden para exigir lo mismo a Hosni Mubarak.


 
Población de 24 años de media, 81 millones de habitantes y una renta per capita cinco veces inferior a la de España. Todo eso ante un gobernante al que poco parece preocupar el malestar de sus súbditos. Al menos, hasta ahora. Las manifestaciones están prohibidas y por eso se está reprimiendo con tanta dureza a todos los que se atreven a salir a la calle a demostrar su sed de libertades. Quieren otra transición hacia la democracia como la que están comenzando a vivir sus vecinos de Túnez. Seguro que va a ir acompañada de dificultades y conflictos entre la mayoría detractora del gobierno autoritario y quienes aún apoyan al presidente exiliado y quieren formar parte del nuevo equipo dirigente. Pero detrás de ese conflicto político, al fondo, hay luz para los tunecinos; ven un poco de justicia, libertad, trabajo y posibilidades de supervivencia. Es también lo que buscan los egipcios.

Es importante destacar lo que conocemos en Europa y el resto de continentes de estos países árabes: nada. No suelen ser noticia, principalmente porque tienen un presidente que tiene a su país atado y eso, como en el caso de Marruecos, solo sirve para comprometer a otros países a decir a todo que sí, a apoyarles en su mandato férreo, a permitirles estar aislados a la hora de decidir qué es lo mejor y lo peor para sus pueblos. Y ante la falta de manifestaciones verbales fuera de sus fronteras, los jóvenes de esos países han decidido actuar y hablar a su manera, en la calle y con piedras en la mano. Es la más visible, aunque también la más sangrienta. Sobre estos movimientos es destacable que Obama, en su discurso del Estado de la Unión, haya dicho de la revolución tunecina que “el deseo del pueblo ha demostrado ser más fuerte que el puño de un dictador”, añadiendo que “Estados Unidos apoya al pueblo de Túnez y las legítimas aspiraciones democráticas de todos los pueblos".



¡Y qué papel el de Internet! Importante, seguro, pero el justo. Puede que se haya corrido la voz a través de él. Puede que hayan recibido el apoyo de la opinión pública internacional en redes sociales. Puede que se hayan citado a una hora y en una plaza de El Cairo o Alejandría determinada para manifestarse mediante correo electrónico. De hecho Twitter ya ha sido bloqueado. Pero la Red no se enfrenta a la policía represora, son ellos los que deben ponerse frente a los vehículos blindados y los chorros de agua. Entre ellos están los 500 detenidos de hoy y los tres fallecidos de ayer, y todo parece indicar que el número aumentará. Lo único que podemos esperar desde “Occidente” es ver lo antes posible una fotografía igual a esa en la que los soldados de Túnez se daban la mano con los manifestantes como muestra de apoyo a sus reivindicaciones. Y, por supuesto, esperemos contar con una dictadura menos y una democracia más dentro de poco. En lista de espera están los argelinos, los sirios, los jordanos....

martes, 25 de enero de 2011

La edad y el poder


Queda poco para que las vallas publicitarias se inunden de caras y eslóganes. Falta muy poco para que de cada farola cuelgue un papel plastificado con incitaciones al voto. El Photoshop ya está en marcha para que veamos jóvenes y espectacularmente lisos a quienes no lo son tanto. Los años no pasan en balde para nadie, ni siquiera para los políticos. Quien piense lo contrario es que no ha visto las siguientes fotos comparativas:



Hace poco el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, dio una entrevista a los servicios informativos de Antena 3. Su directora, Gloria Lomana, además de llamar la atención con su poco atinado vestuario lanzó preguntas “trampa” al líder de los socialistas. Y digo lanzó porque así fue, a modo de navajas que más que sonsacar titulares lo que hicieron fue simplemente interrumpir las respuestas que Zapatero estaba aún dando a la anterior cuestión. Dicen ellos mismos que Antena 3 pone. Seguramente a él le pusieron, muy nervioso. El caso es que, antes de desviarnos demasiado del tema del día perdiéndonos en los aciertos y errores de Lomana, el presidente contestó con un sí rotundo la pregunta más “de a pie” que se le realizó: “¿Duerme usted bien?”. Aunque la situación de España no le afecten a él directa y personalmente (a menos que sea un habitual en las descargas de películas por Internet), es para tener un poco de insomnio, al menos un poco. 46 millones de personas dependemos de él ,y duerme bien. Va a ser mentira eso de que el poder desgasta mucho porque en el caso de Zapatero solo (estoy acostumbrándome a no acentuarlo) lo hace en el aspecto físico. Eso sí, hay que reconocer ,como él mismo dijo esa noche, que la edad no perdona. La mayoría de políticos están en una franja en la que las arrugas, bolsas y demás cobran mucho protagonismo.

Con este álbum que publica el periódico económico Expansión podemos ver los estragos de la edad y el poder y así amargar un poco a los que, a pesar de todo lo que tenemos encima, duermen bien.

lunes, 24 de enero de 2011

Música, y poco más


Una semana da para mucho, quizás para demasiado. Así que puede ser realmente difícil de resumir. El lunes puede haber sido movido pero en este caso es la cabeza la que no da para más. Así que ante la falta de ideas, buenas o malas, siempre nos quedará alguna canción, de esas que levantan el ánimo. Cada uno tenemos las nuestras, ¿a que sí?

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lunes, 17 de enero de 2011

Libros


Cuando la televisión no ofrece gran cosa, las películas se ven a medias y en Internet se repiten una y otra vez los mismo temas(excepto en El Batiente, por supuesto), ¿qué se puede hacer que no sea chocarse con la gente a causa de la niebla? Leer. Libros hay de todos los tipos: largos, eternos, de un par de tardes, entretenidos, emocionantes, aburridos...Para todos los gustos.

Justo antes de acabar “Los caracoles no saben que son caracoles”, de Nuria Roca, pienso si su final me gustará tanto, más o menos que el de el último libro que leí, hace apenas una semana. La última palabra de “Mil soles espléndidos”, de Khaled Hosseini no está escrita, la dice el lector. No se trata de que cada uno elija el desenlace que más le guste, no. La cuestión es que lo que va contando este escritor afgano y, sobre todo, cómo lo va contando, hace que la conclusión sea la esperada y el lector esté de acuerdo con él hasta el punto de pronunciar la última palabra aunque no esté escrita.

En un repaso habitual de las mejores imágenes de cada día hoy he encontrado una que se ajusta al máximo a los personajes y a la historia del libro de Hosseini. Un zapatero, un burka, la ciudad de Herat...todo cuadra. Y se comprende aún mejor dando un repaso a la historia más reciente de Afganistán, país en el que se desarrolla la historia y cuyos conflictos bélicos internos marcan la vida de las protagonistas. Pero el mismo peso que éstos tienen las tradiciones, las formas de vida de un país muy lejano a nosotros. La mayoría de las cosas que van ocurriendo a lo largo de las páginas son desconocidas hasta que llega un momento en el que sucede algo muy familiar, muy reciente y, por desgracia, determinante en la vida de ese país: el atentado contra las Torres Gemelas de Nueva York y el posterior ataque de Estados Unidos a Afganistán para acabar con los talibanes.



A parte de ser un relato histórico, “Mil soles espléndidos” es un relato familiar, un relato sobre la supervivencia entre las cuatro paredes de una casa y bajo un burka cuando se está fuera de ella. Sin duda, un libro muy recomendable en el que ocurren cosas totalmente distintas a lo que cuenta Nuria Roca en el suyo. Qué diferente es ser mujer en una punta y otra del mundo.